huella de carbono en logística y transporte

Huella de carbono en logística y transporte de mercancías

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Vivimos en una época en la que recibir un pedido en la puerta de casa casi inmediatamente se ha convertido en algo normal. Por eso, las empresas de transporte han tenido que reinventarse para ser más eficientes y competitivas. Sin embargo, en medio de esta carrera por la velocidad, surge una preocupación constante: ¿cómo afecta la huella de carbono a la logística? El gran reto del sector no es solo hacer entregas más rápidas, sino hacerlo de forma más sostenible.

La huella ambiental del transporte de mercancías

El deterioro medioambiental nos exige actuar con responsabilidad para mitigar el impacto que generamos cada día. Aunque la conciencia sobre la sostenibilidad está creciendo entre los consumidores y las empresas, aún no se han implementado las medidas suficientes para sumarse a este cambio crucial.

Los sectores del transporte y la logística representan una parte significativa de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Según diversos informes, estas actividades son responsables de entre el 7 % y el 10 % de las emisiones globales de CO₂.

Este cálculo no solo tiene en cuenta los desplazamientos de mercancías por carretera, avión o barco, sino también todas las emisiones que se generan en los almacenes, los centros de distribución y la entrega final al cliente.

Qué es la huella de carbono en logística

La huella de carbono en logística nos permite medir el impacto ambiental que generan estas actividades necesarias. Por eso es importante analizar todas las fases que intervienen en la cadena de suministro. Veamos algunos de los aspectos más importantes para entender cómo funciona este indicador:

  • Determina el impacto climático generado por las operaciones de transporte y distribución.
  • Analiza principalmente las emisiones de dióxido de carbono, aunque no excluye otros gases tóxicos.
  • No solo analiza el transporte, sino también el consumo energético en los almacenes, centros logísticos y procesos de distribución.
  • Permite evaluar la eficiencia operativa, ya que con una mejor planificación, el consumo energético es menor.
  • Es una herramienta clave para diseñar soluciones sostenibles, reducir los costes a largo plazo y cumplir con las normativas ambientales.

En definitiva, conocer el impacto ambiental de las operaciones logísticas es el primer paso para tomar decisiones más responsables. Al fin y al cabo, se trata de avanzar hacia un modelo de transporte y distribución más sostenible.

El impacto ambiental del transporte de mercancías

En España, el sector del transporte sigue siendo una de las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). En 2023, según el Ministerio para la Transición Ecológica, representó aproximadamente el 32,5 % del total de las emisiones, liderado por el transporte por carretera, con cerca del 28,4 % del total nacional.

Aunque el Instituto Nacional de Estadística (INE) señala que las emisiones totales de GEI disminuyeron ligeramente en 2024 respecto al año anterior, los niveles siguen siendo preocupantes. Esto se debe, en gran parte, al crecimiento constante de la actividad logística y la demanda de transporte de mercancías, que intensifica el consumo de combustible y las emisiones asociadas.

El transporte por carretera, como hemos dicho, es el principal responsable de este impacto, con un 95 % del movimiento terrestre de mercancías en el país, muy por encima de la media europea. Además, gran parte de esta flota todavía depende de los combustibles tradicionales, lo que dificulta la reducción de la huella de carbono en logística.

Dónde se generan las principales emisiones

Las emisiones se producen principalmente por la quema de diésel y gasolina, y la mayoría está ligada al movimiento de mercancías y pasajeros. Pero veamos con más detalle dónde se generan y qué parte del proceso logístico está detrás de esa huella de carbono.

  • Camiones pesados y vehículos ligeros. Son los principales responsables de las emisiones debido a los largos trayectos interurbanos y a la distribución de la mercancía en las áreas urbanas.
  • Fase final de la entrega. Las furgonetas de reparto en las ciudades hacen paradas, por lo que al arrancar se incrementa el consumo de combustible y las emisiones por cada trayecto.
  • Recorridos sin carga. Muchos camiones regresan sin carga, generando emisiones innecesarias que podrían reducirse con una mejor planificación
  • La falta de una tecnología más limpia. Muchos camiones y furgonetas todavía utilizan motores antiguos que consumen más combustible y emiten más gases contaminantes.

Cómo reducir la huella de carbono en el transporte

Una vez que conocemos los principales retos y desafíos del sector, lo mejor es buscar soluciones o alternativas para reducir la huella de carbono. Estas son algunas ideas fáciles de implementar:

  • Se planifican los trayectos de manera eficiente para evitar hacer kilómetros innecesarios y ahorrar combustible.
  • Se promueve una conducción responsable para el ahorro de energía.
  • Apuesta por la energía renovable en los almacenes, junto con las luces de bajo consumo y un manejo responsable de los residuos.
  • Usar materiales de embalaje reciclados, reutilizables o biodegradables, para reducir el volumen en el transporte.
  • Trabajar con proveedores que cumplan criterios medioambientales, fomentando una cadena de suministro más responsable y sostenible.

En definitiva, esperamos haber resuelto algunas de las dudas sobre la huella de carbono en la logística y cómo afecta al transporte de mercancías. En Programa de Transporte contamos con tecnología avanzada, como los software de gestión de flotas y software de optimización de rutas para cumplir con este propósito.

Eduardo Martinez Ruiz
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General Manager en Ipsplus 42

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